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Los zombis llegan al Baixo Miño
 
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    Thursday, January 25th, 2007
    3:37 pm
    Cambio de dirección
    Hola queridos lectores. Quiero avisaros que me cambio de blog. Como livejournal no me gusta un carajo me he cambiado a blogspot. La nueva dirección es:

    http://mrmagoox61.blogspot.com/

    Ya tengo unas cuantas entradas escritas. Espero empezar a publicar de nuevo a partir de este fin de semana.

    Un saludo a todos
    Monday, August 7th, 2006
    6:20 pm
    ENTRADA 19
    Fue una de las noches mas largas de mi vida. Creo que jamas podre borrar esos recuerdos de mi mente. Todo empezó un par de horas después de cenar. La noche era fría, unos 6 o 7 grados. No habíamos hecho fuego por miedo a llamar la atención de los zombis. Eva y yo estábamos abrazados dentro del saco de dormir. La pobre no paraba de temblar.

    - ¿Eva, que te ocurre? Estas temblando. Y yo diría que tienes fiebre.
    - Yo..no...Alex tengo... algo que decirte. - Me dijo entre temblores.
    - Que pasa Eva, que te ocurre.- Cada vez estaba mas preocupado.

    Se subió la pernera del pantalón y me dijo que mirara. Cogí la linterna, la encendí y miré. Fue como si me hubiesen estrujado el corazón con toda la fuerza del mundo. La habían arañado. Apenas tenía un centímetro de largo. Pero fue suficiente para que ese maldito virus penetrara en su organismo hasta lo mas profundo de su ser. La herida estaba purulenta e hinchada. Todas las venas de alrededor y de parte del pie estaban muy marcadas y el color de su piel estaba quedandose blanca.

    La miré a los ojos y la besé. La besé con una pasión con la que nunca podré besar a nadie. De repente me apartó de su lado y me dijo.

    - Pero que haces. Te vas a contagiar.

    Unas grandes lágrimas recorrían sus mejillas.

    - Me da igual Eva. Sin ti no soy nadie en este nuevo mundo. No puedo sobrevivir solo en este infierno sin tu apoyo y tu cariño - Las lágrimas también humedecían mi rostro.
    - Alex, eres fuerte. Sobrevivirás y encontraras a mas gente. Ya lo veras.

    De repente un fuerte temblor sacudió su débil cuerpo. Comenzó a sudar. Su respiración se entrecortaba por momentos.

    - Cariño...me mu..muero. Ya casi...no me que...queda tiempo.
    - No Eva no te mueras.
    - Alex... tienes que ma...matarme.

    Matarla. Pero que estaba diciendo. No podía matarla, a ella no. Pero en el fondo de mi mente sabía que tarde o temprano iba que tener que dispararle a la cabeza. Pero no antes de que su alma abandonara este mundo. Al cabo de un par de minutos perdió la conciencia. Su cuerpo seguía lenta pero inexorablemente su camino hacía los zombis.

    Por un par de veces me pareció que recuperaba la conciencia. Supongo que fueron los últimos esfuerzos de su cerebro luchando contra el virus. Unas 3 horas mas tarde su cuerpo quedó totalmente inmóvil. Me acerqué lentamente. Le acaricié las mejillas y le intenté tomar pulso. Estaba muerta. Mi única compañía en este maldito infierno se había ido. Me abracé a ella y comencé a llorar. No sé el tiempo que estuve así pero de repente unos fuertes temblores sacudieron el cadáver. Me alejé asustado y cogí la escopeta, apunté hacía ella. Abrió los ojos y su cabeza exploto en mil pedazos al igual que mi corazón lo había hecho aquella noche.
    9:39 am
    ENTRADA 18
    5 metros nos separaban de nuestros enemigos. Caminaban lenta pero inexorablemente hacia nosotros por el centro de la pequeña carretera comarcal. Sus ojos mostraban una extraña lujuria por nuestra fresca y deliciosa carne. Pero no iban a obtenerla tan fácilmente, ibamos a luchar muy duramente por nuestras vidas.

    Rápidamente, dentro de mis posibilidades claro está, nos desplazamos hacia la izquierda, de tal forma que Eva quedó entro ellos y yo. Estábamos a un par de metros cuando los muy cabrones se nos abalanzaron encima. Apunté como pude y descargué la mortífera carga de mi arma sobre el primero de ellos. Esta vez si le di de lleno en toda la cabeza.

    Los 2 zombis tropezaron con el cuerpo de su compañero y cayeron al suelo. Aprovechamos entonces la ocasión para escapar lo máximo posible, pero no sin antes descargar una nueva carga sobre ellos por cabrones come carne.

    Los pinchazos y calambres que sentía en la rodilla me estaban matando, pero tenía que aguantar. Corrimos durante unos 10 minutos sin parar ni mirar una sola vez para atrás. Jadeantes y extenuados nos paramos detrás de un pequeño muro. habíamos escapado, el peligro aun estaba ahí, pero estábamos vivos.

    Eva me inmovilizó la rodilla para no seguir forzandola. Eran sobre las 11 de la mañana, decidimos que lo mejor sería caminar monte arriba todo lo que pudiéramos. En ese instante le vi algo raro en la mirada de Eva. Parecía preocupada o asustada. No lo sé. Supuse que sería por la experiencia que acabábamos de vivir pero algo me decía que no era así.

    La vista desde el pico “do niño do corvo” era maravillosa. Estando allí arriba parecía que uno se olvidaba del infierno en el que vivimos. Hasta que te dabas cuenta de los detalles que te mostraban la cruda realidad. Coches estrellados, pequeños grupos de zombis por el medio de las casas abandonadas e incluso desde allí arriba se podían ver los cuerpos de los muertos pudriendose al sol.

    En un par de kilómetros al rededor de aquel pico era todo matorral bajo y rocas. Ningún zombi se avistaba en todo el perímetro . Nos sentamos a la sombra de una caseta de una compañía de telefonía móvil. Era una construcción de 10 metros de largo por 9 ancho, totalmente en piedra. Parecía un buen refugio. Pero estaba cerrada a cal y canto con unos fuertes puertas de metal. No podíamos entrar.

    - Eva que te pasa. Te estas empezando a poner pálida.
    - Nada. Es solo que estoy un poco mareada por el esfuerzo- me contesto con un amago de sonrisa en sus tiernos y preciosos labios.
    - Si, la verdad es que yo también estoy agotado. Creo que deberíamos comer algo.

    Nuestro avituallamiento duró al rededor de 1 hora. Los zombis que nos venían persiguiendo ya empezaban a asomar por entre los arboles, todavía estaban lejos pero no nos podíamos confiar demasiado. Emprendimos nuestra marcha por la parte mas alta de aquellos montes. El dolor de mi rodilla parecía que comenzaba a remitir, el habermela inmovilizado parecía dar resultado.

    Estuvimos caminando el resto de la tarde. El terreno era bastante escarpado y pedregoso, además hacía bastante rato que dejamos atrás la carretera de tierra por la que veníamos. Según habían ido pasando las horas Eva estaba cada vez mas débil. No sé que es lo que le estaba ocurriendo pero no era normal. Le pregunté varias veces si se encontraba mal, pero ella no hizo mas que darme vagas excusas. Que si estaba un poco cansada, que si le iba a venir la regla, que si aquello que si lo otro. En definitiva me estaba mintiendo, algo le pasaba y no me lo quería decir.
    Friday, August 4th, 2006
    1:02 pm
    ENTRADA 17
    4 meses. Ya han pasado 4 largos meses. Cada día me encuentro mas solo. 4 meses y todavía no consigo olvidarme de ella. Sólo estuvimos juntos 3 semanas, pero en estos tiempos una semana es casi toda una vida. 3 es casi una eternidad.

    Las noches se me hacen eternas. Su recuerdo sigue vivo en mi mente. Su belleza, su ternura... pero sobre todo su agonía..........


    4 meses antes (mediados de marzo 2006)

    - !! Nos rodean Eva!! Vamos a morir.
    - No, no vamos a morir. Coge la escopeta, rápido.
    - Pero son demasiados.
    - Alex tranquilizate. Si te fijas por ahí arriba solo hay 4 zombis. ¿Crees que podrás correr, aunque solo sea un poco?
    - Creo que no tengo nada roto ni fuera del sitio, del golpe se me ha hinchado bastante la rodilla. Pero creo que si me ayudas tú puedo correr.

    Cargue la escopeta, menos mal que estuve haciendo pruebas con ella cuando la encontré, y nos dispusimos a afrontar nuestro destino. La imagen de aquellos 4 zombis era algo horrible, desde luego no iba a ser una pelea justa. Un solo arañazo y estábamos acabados. Mientras que a ellos había que romperle su maldita cabeza.

    La verdad si alguien nos viese en ese instante se partiría de risa. Yo con mis 90 kilos apoyado en una pobre chica de unos 50 y pico o 60 kilos y a la que le sacaba mas de una cabeza, armados con una escopeta y caminando al estilo Fraga. Pero no era una situación chistosa ni mucho menos. Nuestras vidas estaban en juego y eso no es nada gracioso.

    En cuanto estuvimos a un par de metros del primer zombi apreté el gatillo. Casi me destrozo el hombro, nunca antes había disparado un arma de fuego hasta ese momento así que no conté con el retroceso. Afortunadamente y a pesar del retroceso le dí en la cabeza. En donde antes estaba su vidrioso ojo apareció un boquete que le llegaba hasta la oreja, y por el cual brotaba parte de su masa encefálica. Aquel maldito ser se derrumbo ante nosotros. Uno menos, los otros no iban a ser tan fáciles de matar.
    Tuesday, June 6th, 2006
    10:01 am
    Monday, May 22nd, 2006
    6:33 pm
    ENTRADA 16
    Unos fuertes golpes en el portal me despertaron de repente. Eva y yo nos miramos con cara de asustados y corrimos hasta la ventana mas próxima para ver lo que ocurría. Dios la escena era horrible, por lo menos unos cincuenta Zombis abarrotaban la calle. Algunos tenían unas espantosas heridas ademas de grandes amputaciones.

    - Eva será mejor que empecemos a recoger nuestras cosas.

    Rápidamente preparamos nuestras mochilas y nos dispusimos a marchar. Cogí la escopeta y la cargué, espero saber usarla cuando llegue el momento. Por encima del escandalo producido por los zombis empezamos a oír varios crujidos y chirridos metálicos, el portal estaba empezando a ceder.

    - Rápido tenemos que huir de aquí.- Le dije a Eva
    - Yo estoy lista, podemos irnos cuando quieras.

    Una vez que salimos de la casa por la terraza de la cocina nos fuimos para la parte de atrás y saltamos para el monte. Empezamos a correr monte arriba dirección “O Niño do Corvo”.

    Levábamos unos cinco minutos corriendo cuando de repente un Zombi salió de detrás de un pino echandoseme encima. Caímos al suelo y empezamos a rodar por la pendiente que describía el monte. El muy cabrón me agarraba fuertemente e intentaba morderme. Después de dar no sé cuantas vueltas chocamos contra unas piedras.

    Debido al fuerte impacto el Zombi me soltó y salimos disparados cada uno por su lado. Me quedé momentáneamente sin respiración, el dolor que sentía en el costado derecho era terrible. Me levanté, la vista se me nublaba.¿Donde estaba el Zombi?. Esa era mi mayor preocupación. Mi visión se fue aclarando poco a poco. Me apoyé en un árbol y entonces fue cuando lo vi. Estaba a unos diez metros de mí. Con el golpe se debió de romper el hueso de una pierna ya que no era capaz de ponerse de pie, aunque no hacía mas que intentarlo.

    - Alex, donde estas.- Oí gritar a Eva
    - Aquí. Estoy aquí.- Le respondí

    Según le gritaba esto a Eva me pareció oír algo por detrás de mí. Me giré creyendo que era ella cuando vi tres figuras tambaleantes acercarse hacia mí. Estaban a unos veinte metros y por detrás venían mas. Dios el monte está plagado de ellos.

    Sí los Zombis venían de esa dirección Eva debería estar en la otra así que comencé a caminar en dirección a Eva. Aun no había dado ni un par de pasos cuando un fuerte dolor en la rodilla casi me hace caer.

    - Eva, rápido da la vuelta. - le dije justo cuando llego hasta mí - Por ahí detrás vienen mas.
    - ¿Qué?- su rostro el vivo retrato del miedo
    - No sé de donde vendrán pero esto está infestado de Zombis. Venga ayudame a caminar. Me he dado un golpe en la rodilla y me cuesta andar.

    Y así empezamos de nuevo nuestro recorrido con los zombis pisandonos los talones. El dolor de mi rodilla era horrible y con el terreno tan irregular por el que ibamos mas todavía. Le dije a Eva que podíamos intentar llegar hasta el camino que asciende hasta la cumbre del monte para poder ir mas rápido. A los diez minutos ya estábamos yendo por la carretera.

    - Espera. - Le dije a Eva
    - ¿Qué pasa?
    - Mira allí delante.- Le contesté
    - Oh, Dios. Zombis.

    Exactamente cincuenta metros mas arriba cuatro zombis venían en nuestra dirección. Nos dimos la vuelta y cien metros mas atrás venían nuestro perseguidores. Estábamos a punto de internarnos en el monte cuando vimos que allí también había Zombis. Estábamos totalmente rodeados. En otras circunstancias podíamos intentar echar a correr y esquivarlos pero en mis condiciones no era posible. ¿Qué ibamos a hacer ahora? ¿Será este nuestro fin?....
    Monday, May 15th, 2006
    5:14 pm
    ENTRADA 15
    A la mañana siguiente el tiempo había vuelto a cambiar, unos nubarrones negros no hacían mas que descargar su furia acuosa sobre nosotros. Este mal tiempo duró aproximadamente una semana, tiempo que aproveché para comprobar la situación de nuestro perímetro. Aunque el número de No Muertos había aumentado nuestra seguridad no parecía estar comprometida.

    Al tercer día se me ocurrió una pequeña idea para alejarlos de nosotros. En el sótano había un par de botellas de agua fuerte. Cogí tres botellas de plástico vacías, un poco de papel de aluminio y las dos botellas de agua fuerte. Salí de nuestro refugio y me interné en el monte hasta llegar a la carretera por la que vinimos. Con cuidado metí unos trozos del papel de aluminio en la botella vacía, después la rellené hasta la mitad con el agua fuerte, la tapé y finalmente la sacudí un par de veces y lancé rápidamente hasta la carretera. Un par de segundos mas tarde una fuerte explosión sacudió mis tímpanos, mi primera bomba casera había sido detonada.

    Hice lo mismo con las otras dos botellas vacías. Al explosionar la última unos cuantos No Muertos hicieron acto de presencia trescientos metros. Intentando no hacer mucho ruido volví a la casa, al llegar vi que ya solo quedaban un par de No Muertos al final del camino.

    - ¿Dónde estabas y que a sido eso? - me pregunto Eva toda asustada en cuanto llegué a su lado.
    - Tranquila. Solo estuve probando una cosa que había visto hacer a algunos chavales en el puerto hace ya algunos años.
    - ¿Que me tranquilice dices? Pues menudo susto me has pegado. De repente se escucha una explosión y tú no estas por ningún lado.
    - Lo siento. Si llego a saber que te ibas a poner así te le hubiese dicho.

    Después de esto Eva dio el tema por zanjado, pero no sin darme un pequeño beso en los labios y decirme que realmente estaba muy preocupada. La abracé fuertemente y un pequeño calambre recorrió mi cuerpo de arriba a abajo. Realmente me gustaba esta mujer.

    Durante los días siguientes hasta acabar el mal tiempo recorrí las casas vecinas en busca de provisiones o cualquier otra cosa que nos fuese de utilidad. Después de unos cuantos sustos por culpa de los No Muertos mi botín era bastante escaso. Unas pocas latas, unas cuantas cuerdas y lo que me pareció mas útil aunque no tenía ni idea de como se usaba, una estupenda escopeta de caza y unos doscientos cartuchos del doce.
    Friday, May 12th, 2006
    1:07 pm
    OFF STORY
    Con el rollo de la huelga del metal que hemos tenido en Pontevedra y todo el trabajo acumulado no he tenido tiempo de continuar la aventura de Alex y Eva. Espero retomarla a lo largo del fin de semana.

    También me gustaría daros las gracias por el tiempo que dedicáis a leer mi humilde historia. Sinceramente creo que me está quedando un poco floja pero a veces es bastante difícil expresar con palabras todas las ideas que uno tiene.

    Un saludo,

    CFV
    Friday, April 28th, 2006
    3:32 pm
    Entrada 14
    Aquella fue una de las noches mas agradables y maravillosas que pasé en mucho tiempo. Mientras Eva preparó un suculento plato de pasta con tomate yo fuí a buscar un poco de leña para la chimenea que encontramos en el salón. Como no queríamos volver a alterar a los No Muertos salí de la casa por la terraza en donde estaban las bombona de butano. Esta terraza estaba situada en la parte trasera de la casa a unos tres metros de altura, bajar no fue demasiado complicado, para subir tenía pensado buscar algo para subirme y saltar pero al mirar en el bajo de la casa encontré una vieja y apolillada escalera de madera que me resulto de extrema utilidad.

    Detrás de un limonero había un pequeño churrasco. Estaba bastante mal hecho, seguramente lo construyó el propio inquilino de la casa. Al lado, tapado con un plástico, había un gran montón de leña bien seca y ordenada. Después de unos cuantos viajes acumulé la suficiente leña como para pasar la noche calentitos al lado de la chimenea.

    La cena estaba muy rica, Eva era una excelente cocinera teniendo en cuenta los pocos ingredientes de los que pudo disponer. Cuando nos acercamos a la casa aquella mañana me percaté de que en el tejado había un hermoso depósito de agua. En aquel momento no sabía si tendría agua pero en cuanto le puse la bombona llena al calentador y abrí el grifo un maravilloso chorro de agua caliente brotó de él. Después de cenar nos dimos una refrescante ducha y de paso aproveché para afeitarme con unas maquinillas desechables. Nunca una ducha me había sentado también, que poco se aprecian las cosas cuando se tienen.

    No me extraña que la mujeres digan que los hombres solo pensamos en el sexo. Cuando Eva apareció en el salón tapada solamente con una toalla, bastante cortita por cierto, una ligera reacción se produjo en mi entrepierna. La verdad es que ya me había dado cuenta, a pesar de no estar muy presentable con el pelo todo revuelto y la ropa toda sucia, de que era muy guapa. Esos ojos azules y su piel blanca salpicada por un ligero mar de pecas me resultaban muy atractivos y no conseguía quitarmelos de la cabeza. Se acercó y me dijo que podíamos lavar la ropa y hacer un improvisado tendal en salón para que se secaran con el calor de la chimenea.

    Y allí estábamos, casi desnudos tapados simplemente con unas toallas y tumbados uno junto al otro en una cama que hicimos con el colchón de la cama principal. La luz que proyectaba el fuego sobre su cara la hacia cada vez mas guapa. Creo que cada vez me estaba empezando a gustar más y no sé si eso era bueno o malo en los tiempos en los que vivimos. Tal y como le había prometido le relaté mas o menos todo lo que me había sucedido desde que comenzó este desastre.

    - ¿Y has estado solo todo este tiempo? - me dijo cuando acabé mi relato - Debe de ser terrible estar tanto tiempo sin la compañía de nadie en medio de esta pesadilla. ¿Y tu familia?
    - No tengo familia cercana. Soy hijo único y mis padres murieron hace ocho años. La única familia que me queda es una tía por parte de mi padre pero vive en Madrid y sólo la he visto unas diez veces en mi vida.
    - Vaya que triste. Y ¿Tus padres murieron de un accidente?
    - No. Mi madre murió de cáncer, cuando se lo detectaron ya estaba en metástasis y no hubo nada que hacer. En mes y medio falleció. Después de esto mi padre se quedó destrozado, la tristeza y el dolor lo fue carcomiendo. Siempre había estado sano pero según fueron pasando las semanas su estado de salud empeoro. Seis meses mas tarde me lo encontré muerto en la cama. El pobre se murió de pena, lo cual no me extraña estaban muy enamorados parecía mentira que llevaran veinte años casados.

    Mientras le estaba contando todo esto, Eva se había ido acercando cada vez mas hacia mí. Estaba tan cerca que podía sentir su calido aliento y el dulce olor de su piel. A pesar de lo triste que me puse al recordar esos amargos momentos de mi vida, una extraña atracción sexual empezaba a apoderarse de mí. En cuanto acabé de contarle mi desgraciada vida me puso la mano en la cara y me acaricio suavemente. Dios, se me puso dura al instante, nunca me había pasado semejante cosa. Había tenido algún que otro calentón pero siempre después de unos cuantos besos y magreos varios, vamos que me había ido calentando poco a poco pero esta vez fue de sopetón.

    Eva se debió de dar cuenta de lo que me pasaba, una lujuriosa sonrisa apareció en su rostro y me beso. Fue uno de los besos mas maravillosos que me han dado en mi vida. El corazón se me puso a cien por hora, las manos me sudaban y fuerte calor salía de mi entrepierna. Poco a poco Eva fue bajando su mano hasta mis partes nobles y me las empezó a acariciar. Su mano se movía de arriba a bajo, acariciandome el glande. Suavemente le aflojé un poco la toalla y unos sabrosos y generosos pechos me dieron la bienvenida. Eran preciosos, de un color blanco igual que el resto de su piel, con una aureola muy oscura alrededor de sus grandes y puntiagudos pezones erectos. Estaba muy excitada, cada vez que se los acariciaba ronroneaba como una gatita. Eran los pechos mas ricos que jamas había probado. Mientras se los chupaba y mordía delicadamente una serie de suspiros empezaron a brotar de su garganta. Le arranqué la toalla y la tumbe en el colchón. Tenía el pelo de su sexo muy corto, seguramente se lo afeitaba, esto me puso todavía mas a cien. Lentamente le fui mordiendo el cuello, le acaricié los pechos, le pasé la lengua por el ombligo y finalmente alcancé su coño. El aroma que de él brotaba era néctar para mi olfato. Cada vez estaba mas excitado, la tenía tan dura que me dolía.

    Mi lengua recorría el trazado de sus labios vaginales y se paraba breves instantes en su clítoris. Era grande y sonrosado, estaba tan duro como pi polla o mas. Cada vez que le pasaba la lengua por él unos espasmos le sucedían. Su sexo estaba totalmente húmedo, empapado por la mezcla de sus jugos y mi saliva. Le metí un dedo mientras le succionaba su centro de placer. Creo que en ese momento tubo un orgasmo ya que empezó a gemir y a comvulsionarse y un fuerte calor acompañado de un ligero aumento de sus jugos brotó de sus entrañas mas íntimas.

    Me apartó y cogió delicadamente mi polla entre sus manos. Me la empezó a besar. Se la metió en la boca y su lengua hacía maravillas con mi glande. Cada vez que la pasaba por allí una ola de placer me invadía. Comenzó rítmicamente a chuparmela. De tal forma que cuando subía apretaba los labios y para relajarlos en el sentido descendente. Con las manos me acariciaba el tronco de pene, la sensación de que me iba a correr de un momento a otro era cada vez mas fuerte. Cuando parecía que ya estaba a punto se la quitaba de la boca y me pasaba la lengua por los huevos, chupandolos y masajeandolos. Se la volvió a meter en la boca, yo ya estaba a punto de correrme. Se le dije y comenzó a hacerlo con mas ímpetu, no pude aguantar mas y me corrí. Todo mi cuerpo temblaba de placer, ella seguía chupando sin cesar. Absorbiendo y tragando mi semen hasta que lo tragó todo, incluso los restos que pudiesen quedar en los conductos de mi polla. Quedamos exhaustos. Eva se acurrucó a mi lado sonriente como una gatita satisfecha.

    - Descansa un poquito cariño. Que todavía nos queda el segundo asalto. - Me dijo mientras me daba un beso.
    - Eva. Esto ha sido maravilloso, nunca he disfrutado así con una mujer.
    - Gracias. Desde el día que nos encontramos estaba deseando que esto sucediera.- Me contesto.
    - ¿De verdad? Pues me dejas bastante sorprendido, yo nunca he sido precisamente un gigoló.

    Según le decía esto la estreche entre mis brazos y la besé apasionadamente. Mi polla estaba empezando a despertar nuevamente y tenía que aprovechar la calentura de Eva. Esta vez fuimos un poco mas despacio hasta que al final la penetré y acabé dentro de ella. Mas me vale que empiece a buscar condones de donde sea, no creo que este sea el mejor momento de quedarnos embarazados. Eché un par de leños mas en la chimenea, arropé a mi compañera sexual y me dispuse a pasar lo que quedaba de noche con tranquilidad. Al día siguiente ya nos preocuparíamos de nuestro siguiente movimiento en este nuevo mundo.
    Wednesday, April 26th, 2006
    5:48 pm
    Entrada 13
    Tal y como me había parecido la parcela estaba totalmente vallada y el portal cerrado. Al recorrer el perímetro poco a poco pudimos ir viendo mejor a nuestro enemigo. Tenía varias heridas en los brazos y le faltaba una oreja. Ninguna parecía mortal así que posiblemente se había encerrado todavía vivo, pero las mordeduras resultaron finalmente mortales. La casa tenía unas escaleras exteriores que daban acceso a las plantas superiores, seguramente serían la vivienda. En la planta baja, al mismo nivel al que nos encontrábamos nosotros, solo se veían dos ventanas y una puerta. La puerta de la primera planta estaba cerrada y la de abajo estaba abierta, por ella se podía distinguir una lavadora al fondo.

    - Tengo una idea - le dije a Eva - a simple vista no parece que haya ningún No Muerto mas. Vamos a intentar atraerlo hasta la valla y cuando esté justo delante de nosotros le tiramos por encima la red de pescar.
    - ¿Red de Pescar? Pero tío tu que llevas ahí. - dijo bastante sorprendida.
    - Es una larga historia que ya te contare cuando estemos mas tranquilos. Pero como te iba diciendo. Lo atrapamos con la red y le machacamos la cabeza con el hacha o con lo que sea. ¿Que te parece el plan?
    - No sé, me dan bastante miedo. Pero habrá que intentarlo.

    Dejamos todos nuestros trastos escondidos menos el hacha y la red. Luego fuimos hasta la malla metálica justo delante de ese No Muerto. No tardó ni un instante en darse cuenta de nuestra presencia y con su paso tambaleante vino hacia nosotros. Allí estaba pegado a la malla intentando mordernos, y también estaba el primer fallo del plan. Para poder echarle encima la red tenía que subirme a la malla pero si lo hacía mis piernas quedaban al alcance de las garras de ese andrajo andante. Cogí un palo del suelo y se lo di a Eva para que le diera golpes para entretenerlo mientras yo saltaba la malla desde un sitio donde no me viera y le atacaría por detrás. Me miró con cara de miedo y me dijo que tuviera mucho cuidado que no quería volver a quedarse sola. Le sonreí y me fuí a buscar un sitio por donde entrar.

    En cuanto estuve al otro lado de la malla me dirigí hasta el no muerto procurando no hacer ruido. Apoyados contra una pared había varios tubos metálicos, cogí uno que debía de medir un par de metros de largo y me acerqué al No Muerto. Estaba a punto de tirarle la red cuando el muy capullo se dio la vuelta y se abalanzó sobre mí. Intente lanzarle la red pero como estaba tan cerca no conseguí que le cayera por encima. El pánico se apodero de mí, Eva no paraba de chillar, el edor que desprendía el No Muerto era horrible, cada vez lo tenía mas cerca. Una inyección de adrenalina invadió mi cuerpo, sujeté con todas mis fuerzas la barra de hierro y justo en el instante que las garras de ese engendro estaban a punto de echarseme encima le golpeé con toda mi alma. Tuve que darle repetidos golpes mientras iba retrocediendo poco a poco, intenté darle en la cabeza pero no paraba de bracear para intentar agarrarme. En uno de los golpes le rompí el brazo izquierdo casi a la altura del hombro, al ver el brazo colgar de una forma extraña me encontré con un punto débil que debía explotar. Retrocedí un par de pasos de forma que me separé de él un par de metros y eché la barra de hierro hacia atrás como si fuera a batear, en cuanto se puso al mi alcance le golpeé con toda mi alma y ahora si que le di en la cabeza. Un sonoro crujido salió de su cabeza y mientras se desplomaba un liquido rojo mezclado con unos grumos grisáceos comenzó a brotar del agujero que le había provocado. Le di un par de golpes mas por si acaso.

    - Ya está, se acabó. - le dije a Eva.
    - ¿Estas seguro? - me contesto bastante preocupada - No te habrá mordido o arañado.
    - No, estoy bien no te preocupes. Rápido coge nuestras cosas y salta. Vamos a buscar algo útil que con todo el escandalo que hemos hecho seguro que los No Muertos de la zona nos han oído.

    Una vez que Eva estuvo junto a mí empezamos a investigar lo que por allí había. Según nos ibamos acercando al sótano de la casa un olor nauseabundo nos iba rodeando. Muy lentamente y con todos los sentidos en alerta nos asomamos a la entrada. Por lo menos yo esperaba encontrarme a otra de esas cosas pero en lugar de eso encontramos varias jaulas con conejos y un cerdo en su porqueriza. Estaban todos muertos, después de un mes sin comer ni beber era normal. Esto es lo que debió de suceder en todas partes con los animales que estuviesen enjaulados.

    Subimos por las escaleras hasta la puerta de la vivienda. Desde allí podíamos ver la calle. Posiblemente con el escandalo montado debimos de atraer a la docena de No Muertos que patrullaban en ese momento por delante de nosotros. No tardaron mucho en vernos y mucho menos en empezar a golpear el portal. Por fortuna el portal estaba fuertemente atrancado, debió de ser la ultima cosa que le dio tiempo de hacer al fiambre que acabábamos de dejar abajo. La puerta era bastante vieja y de aluminio con una cerradura normal. Estábamos a punto de comenzar a forzar la puerta cuando me acordé de un detalle ¿Y si el No Muerto vivía en esta casa? Se lo comenté a Eva y bajamos hasta el cuerpo. Llevaba puesto un pantalón de tela negro, una camisa azul y un jersey gris. Buscamos en los bolsillos de los pantalones y allí encontramos un manojo de llaves.

    Al tercer intento dimos con la llave adecuada. La casa tenía toda la apariencia de ser de una persona soltera, ya que al cotillear un poco por los armarios vimos que solo había ropa de hombre y toda de la misma talla. Cuando llevábamos una hora mas o menos dentro de la casa el ruido provocado por los No Muertos de la calle fue decreciendo hasta que se quedó en un murmullo de fondo provocado por el arrastrar de sus pies. Me asomé a una ventana con mucho cuidado y comprobé que todavía seguían ahí pero estaban dando vueltas por la calle de un lado para otro.

    En la cocina encontramos prácticamente todos los alimentos perecederos estropeados aunque en las lacenas había algunas latas de conserva, tomate y unos cuantos paquetes de pasta. Tanto la cocina como el calentador de agua eran de butano, las bombonas estaban en una pequeña terraza. La bombona del calentador estaba vacía pero la de la cocina estaba prácticamente llena a parte de que el hombre tenía una de reserva. Le dije a Eva que tal le parecía la idea de quedarnos allí un día o dos ya que aquel lugar parecía aparentemente seguro. A Eva le pareció una idea estupenda así que procedimos a ponernos cómodos en nuestro nuevo refugio.
    Tuesday, April 25th, 2006
    2:44 pm
    Entrada 12
    Toda la suerte que había tenido desde que esta hecatombe comenzó, empezó a esfumarse al día siguiente. Como Eva dormía en mi saco de dormir, tuve que apañármelas y dormir como pude, tapándome con la ropa que tenía. El dolor de riñones con el que amanecí fue monumental. Unos gruñidos me revelaron nada mas despertarme que nos habían encontrado. Me asomé a la ventana y vi cuatro No Muertos justo delante del portal de entrada al punto limpio, estaban allí dando vueltas de un lado a otro como aquellos que hicieran guardia delante de mi puerta a principios de mes.

    Me acerque a Eva y la desperté. Al verme empezó a chillar, intente calmarla. Entonces debió de reconocerme y se calló pero el mal ya estaba hecho esas cosas sabían que estábamos allí. Los gruñidos y los golpes en la verja empezaron a sonar sin cesar. La cara de Eva era todo un poema, por un lado la angustia de oír a esas cosas y por el otro el habernos delatado con sus gritos.

    - Perdóname, Alex. Pero no me di cuenta de donde estaba, y aparte con esa pinta que tienes me asustaste.
    - ¿Qué pinta? – le contesté bastante sorprendido, pero la verdad es que llevaba casi un mes sin afeitarme y mi aspecto debía de ser horrible.

    Y esa era exactamente mi pinta, entre la barba y el pelo totalmente despeinado me daba un aspecto terrorífico. Volvimos a asomarnos a la ventana. El número de No Muertos ya ascendía a diez y por el camino ya se veía que llegaban mas. Unos ruidos desde la parte de atrás del punto limpio nos advirtió que por allí también venían No Muertos. Por ese lado trascurre un camino de tierra que rodea dos de los cuatro lados del perímetro del punto limpio y sumado a estos estaba la parte delantera totalmente invadida por los No Muertos. Nos tenían prácticamente rodeados excepto por el lateral derecho, el cual estaba lleno de maleza que dificultaba en gran medida su avance.

    Como ahora éramos dos el transporte de nuestras posesiones iba a ser mas fácil. En cuanto nos vieron salir corriendo hacia la verja empezaron a golpear mas fuerte, casi parecía que iban a arrancar el portal. Una vez que estuvimos fuera del recinto del punto limpio comenzamos a correr monte a través. El esfuerzo era terrible, yo llevaba sin comer desde el día anterior y Eva no me había dicho cuando fue la última vez que comió algo, así que el agotamiento no tardo en llegarnos.

    - Eva espera, creo que los hemos dejado atrás. – dije como pude mientras intentaba recuperar el aliento.
    - ¿Estas seguro? – me dijo con una voz bastante asustada.
    - ¿Que tal andas de apetito? Yo empiezo a tener bastante hambre y casi no tenemos comida.
    - Pues la verdad es que estoy hambrienta, llevo sin comer dos día. - contesto Eva

    Le miré pensativamente un momento y le dije que lo mejor sería que fuéramos hacía el “Niño do Corvo” y por el camino intentaríamos encontrar comida en alguna de las casas que hay antes de empezar a subir hacía el monte. A Eva esta idea no pareció agradarle demasiado, pero le explique que al ser dos nos sería fácil si uno se quedaba fuera vigilando.

    Continuamos andando por el medio del monte hasta que llegamos a la carretera. Nos paramos detrás de unos matorrales y echamos un vistazo. Solo se veía a tres de esas cosas a unos trescientos metros de donde nos encontrábamos, iban en dirección al punto limpio. Esperamos un momento hasta que llegaron a la curva que describía la carretera y quedaron fuera de nuestro campo de visión. Cruzamos rápidamente la carretera y nos volvimos a esconder. Todo estaba tranquilo, desde allí ya podíamos ver las primeras casas.

    Fuimos dando un rodeo y observando las casas desde una distancia prudencial. Las dos primeras casas que vimos eran unos chalés algo ostentosos, posiblemente eran de algunos de esos empresarios de la zona. Pero a unos cuarenta metros de estos encontramos la típica casa rural. Con su huerto y lo mejor de todo un gran corral al aire libre en el que las aves comen de la tierra lo que van encontrando, sin que sus dueños le tengan que estar dando pienso continuamente. En el medio había un pequeño estanque artificial de unos tres metros de diámetro, en el que las aves bebían y los patos y ocas se daban un baño en los días de calor. Estaba a punto de salir de detrás de la maleza e saltar la red que rodeaba la casa e ir hasta el corral cuando Eva me agarró por el brazo y me indicó que no hiciera ruido. Me señaló hacia la casa y allí estaba. Era un No Muerto, estaba detrás de una pequeña pared por eso no la había visto antes.

    - ¿Y ahora que vamos a hacer? Si hay uno seguramente habrá mas.- dijo Eva
    - No lo sé. Pero si te fijas el portal está cerrado y la finca parece que está totalmente cerrada con la red. Será mejor que la rodeamos para comprobar si no hay ningún otro acceso. Si es así con un poco de suerte solo tendremos que enfrentarnos a uno.
    Monday, April 24th, 2006
    4:01 pm
    Entrada 11
    El día amaneció nublado y un fuerte viento se estaba empezando a levantar. En cuanto de levanté me di cuenta de que ese cambio meteorológico solo podía desembocar en un temporal. De desde allí se podía oír el ruido de las olas del mar al batir contra la costa rocosa a pesar de encontrarme a unos cinco kilómetros de la costa. Mi pequeño refugio se encontraba detrás de unas oficinas, que supongo sería donde trabajaba algún funcionario que gestionaba la entrada y salida de los contenedores de reciclaje. Decidí que lo mejor sería intentar forzar la entrada de la oficina y meterme dentro. Afortunadamente para llegar hasta la puerta había que pasar por un pequeño pasillo cubierto, de tal forma que desde la carretera quedaba totalmente oculta. Entre el hacha y unos hierros que encontré por allí conseguí forzar la puerta.

    Una mesa semivacía, un par de archivadores y un viejo ordenador era todo lo que había. Metí mis trastos y me acomodé como mejor pude. Por entre las cortinas pude comprobar que estaba empezando a llover, al cavo de media hora la lluvia ya era intensa y el viento se empezaba a convertir en un vendaval. El día se hizo larguísimo, el viento y la lluvia no cesaban de martillar las ventanas.

    Cuando acabé de comer vi que mis provisiones eran cada vez menores. El agua no era demasiado problema, aunque solo me quedaba una botella de litro y medio por aquella zona abundaban las fuentes de agua naturales. Pero la comida era otra historia, de las latas que cogiera en casa solo me quedaban dos una de atún y otra de mejillones, del pescado que pesqué en mi aventura isleña me quedaban un par de raciones. Mas me valía que aquel temporal no durara demasiado si no tendría que salir a por comida y con ese temporal no iba a ser nada agradable.

    Estaba medio adormilado por el monótono sonido de la lluvia pero de repente unos gritos me despejaron al instante. Al principio creí que eran los No Muertos que me habían descubierto, entonces me di cuenta de que eran gritos humanos de una persona viva. ¡¡¡Una persona viva!!! Grité para mis adentros. Salí rápidamente por la puerta y me asome con cuidado de que no se me viera. El sonido de una persona corriendo llegaba hasta mí, cada vez estaba mas cerca. Y ahí estaba, era una chica de unos veinticinco años. Estaba totalmente empapada, con la ropa muy sucia. Llevaba unos vaqueros, una camiseta azul y una chaqueta marrón. Por las manchas y las roturas que tenía en la ropa se notaba que había estado corriendo y cayéndose por el monte.

    - ¡¡Eh, aquí!! – le grité mientras le hacía señas con los brazos.
    - Ven arrímate a la verja que te ayudo a subir.

    Mientras le decía esto la chica me miraba de una forma extraña. Al principio se quedo como asustada, creo que pensó que yo era una de esas cosas, pero después sé dio cuenta de que era un humano. Se acerco a la verja y con un poco de esfuerzo consiguió saltar. La llevé hasta mi refugio y nos escondimos allí. Un par de minutos mas tarde tres No Muertos pasaron tambaleantes por delante de nosotros, por fortuna continuaron su camino en busca de su presa.


    - ¿Te encuentra bien? – le pregunté mientras la observaba detenidamente.
    - Si estoy bien. Muchas gracias por ayudarme. - Contestó
    - Me llamo Alex, ¿y tú?
    - Eva, me llamo Eva. Estoy agotadísima llevo cinco días deambulando de una lado para otro y casi no he dormido.
    - Pues si quieres puedes tumbarte ahí y usar mi saco de dormir. Tú descansa que esto va para largo.

    Después de decirlo esto Eva se acostó en mi saco y no tardó ni un par de minutos en quedarse dormida. Salí a fuera con cuidado de no hacer ruido. Los No Muertos ya hacía rato que se marcharan pero me preocupaba que anduvieran tan cerca de nosotros. Al menos ya no estaba solo, pero mañana tendríamos que salir a por comida.
    Friday, April 21st, 2006
    12:32 pm
    Entrada 10
    Emprendí la marcha siguiendo el curso del Miño en dirección Tuy. Al cavo de una media hora llegué hasta el final de la isla donde encontré el primer problema. El cauce del río no era muy ancho pero si mas profundo, incluso con la marea baja tendría que darme un buen baño. Lo de mojarme no me importaba mucho ya que hacia un sol típico de finales de febrero, no muy caliente pero si agradable. El problema era mi equipaje, si se me mojaban mi escasa ropa o sobre todo el saco de dormir no me iba a ser fácil de secar.

    A unos cien metros de donde me encontraba había como una docena de árboles. Me acerque a ellos pensativamente y se me ocurrió que podía cortar unas pocas ramas y preparar una pequeña balsa para llevar mi equipaje sin que se me mojara demasiado. El problema era que no tenía ninguna cuerda o cordel para atar las ramas, me acorde de que tenía un rollo de tanza pero lo rechacé por que era demasiado débil. Entonces se me ocurrió una idea que podía dar resultado. Corte diez ramas de unos cinco centímetros de grosor, depuse las corté en trozos mas o menos iguales de aproximadamente un metro cada uno, con lo que finalmente obtuve doce maderos. Cogí mis bártulos y me acerque al agua, saque la red de la bolsa junto con el rollo de tanza. Puse los palos en el agua, los junte todos y les pase la red por encima. Le di todas las vueltas que pude a la red alrededor de la madera, después los “cosí” con la tanza. No parecía muy resistente pero para llevar mi carga valía.

    Me desnudé, carga la improvisada balsa y me lance al agua. Estaba fría de cojones, afortunadamente el trayecto fue corto. En un par de minutos estaba al otro lado. Me vestí rápidamente y desmonte la balsa recuperando mi red. Una vez que tuve todo listo me dispuse a continuar la marcha.

    ¿Y ahora por a donde y sobre todo por donde voy? Esta pregunta rondaba por mi cabeza incesantemente ya que la zona en la que me encontraba se conoce como Pías, en la que hay una treintena de casas. En unos seis o siete kilómetros a la redonda hay pequeñas concentraciones de casas, sobre unas quince o veinte casas en cada concentración, rodeadas por campos y algún que otro bosque. Mi intención era llegar hasta la ladera del monte Terroso pero lo tenía realmente complicado ya que estaba prácticamente en el centro de la desembocadura del valle de El Rosal. Para llegar hasta allí tendría que pasar por el medio de una zona poblada posiblemente de No Muertos.

    Consulté mi reloj y pude comprobar que era la una y media del mediodía. La cosa empezaba a complicarse, aunque los días ya estaban creciendo a eso de las siete ya era casi de noche. Me quedaban apenas cinco horas y media para encontrar una ruta viable y sobre todo un lugar para pasar la noche, además todavía tenía que comer. El hambre me estaba empezando a apretar de verdad así que decidí que lo mejor era comer y después con el estómago lleno ya pensaría a donde ir.

    Mientras comía me acorde del molino de las Aceñas. Es un antiguo molino situado a un kilómetro y medio de donde me encintraba, que en sus días lo utilizaban los vecinos de la zona para moler sus cosechas. La verdad es que ya hacía un par de años que no me pasaba por allí pero creía recordar que la habían restaurado no hacía demasiados años, con un poco de suerte los gamberros aún no lo habrían destrozado.

    Tengo una cosa clara si algún día toda esta pesadilla se acaba juro que voy a hacer deporte. Un kilómetro y medio puede parecer una distancia ridícula pero cuando tienes que recorrerlo por el medio de campos, matorrales e incluso zonas embarradas con toda la carga que llevaba puede ser agotador y además me llevo dos horas recorrerlo. La única señal del desastre ocurrido sobre la faz de la tierra que vi durante el trayecto fue un terrible accidente que había ocurrido justo en medio y medio del puente sobre el Tamuxe. Cuatro coches estrellados era el balance que se podía apreciar. Grandes charcos de sangre y unos trozos de lo que supuse que eran restos humanos adornaban aquella macabra escena. No vi ningún No Muerto durante todo ese tiempo, la verdad es que no sabía si eso era bueno o malo ya que a veces es mejor tener el peligro a la vista para poder apartarte a tiempo de su camino y que no le pille a uno despistado.

    Cuando llegué a las Aceñas el alma se me cayo a los pies, después de lo que me costó llegar hasta allí me encuentro con que las ventanas y puertas habían desaparecido, el único vestigio que quedaba de ellas eran unas bisagras rotas y oxidadas. Eran las cuatro de la tarde y me quedaban unas tres horas de luz. Lo mejor sería continuar mi caminata, si me esforzaba puede que consiguiera llegar a alguna zona bastante despoblada.

    Continué mi camino pero esta vez por una pista asfaltada que va hasta el núcleo urbano del Rosal. En aquel tramo no había ninguna casa al lado del camino. Llevaba un buen cacho recorrido cuando encontré un lugar ideal para pasar la noche. El punto limpio del Rosal. No había pensado en este sitio por que apenas hacía un par de años que lo hicieran. Es una pequeña parcela de unos seiscientos metros cuadrados, rodeados por una valla y con un par de galpones en su interior. Aquí es donde se almacenan y separan el vidrio, el cartón y aparatos eléctricos de toda lo zona, para luego enviarlos a los centros de reciclaje.

    Una vez que conseguí entrar me acomodé donde pude y me dispuse a pasar la noche. Prudentemente en los últimos días de mi estancia en mi isla había preparado comida para llevar con la pesca obtenida. Confiaba que al no hacer demasiado calor no se me estropeara la comida. Con lo cansado que estaba no tardé mucho en dormirme.
    Wednesday, April 19th, 2006
    3:10 pm
    Entrada 9
    Salí del galpón para que me diera un poco el aire y recuperarme de lo que había sucedido. Cuando estuve mas o menos restablecido di una vuelta por los alrededores de la casa para cerciorarme de que ninguna de esas cosas había sido atraída por el ruido. Afortunadamente estaba todo despejado. Regrese a la parte trasera de la casa para ver si encontraba algo de utilidad. Me volví a adentrar en el galpón con cuidado de no acercarme al cuerpo del No Muerto. Allí era donde se guardaban los aperos de labranza, el cortacésped y algunas herramientas. En una esquina vi lo que en el fondo de mi mente estaba buscando, una parrilla de barbacoa. Al lado de esta había una caja casi llena de pastillas para el fuego. Lo cogí todo y me fui para afuera.

    Después me acerque a las gallinas y busque la que me pareció mas gorda. Cuando era pequeño había visto a mi abuela matar a las gallinas un par de veces, así que recordando con nostalgia a mi abuela me dispuse a dar caza y muerte a mi futuro alimento. Atrape a la gallina, la agarré bien y le corte la cabeza con mi hacha. Una vez hecho esto recogí todos los bártulos y me fui a mi refugio. Al llegar a la orilla del río pude comprobar que ya se podía cruzar aunque aun estaba algo alta y seguramente me mojaría bastante al pasar por las zonas mas profundas. Así que me fui a echar un vistazo al camping Santa Tecla.

    Este camping esta situado casi en la orilla del río, tiene una superficie de unas 4 hectáreas. Tiene una pequeña tienda, un restaurante y en sus inicios una discoteca. Ahora estaba vacío, la única presencia de campistas eran una docena de caravanas que estaban allí todo el año. La verja de acceso estaba cerrada por fuera con un candado. Estaba a punto de saltar la valla del camping cuando dos dobermann hicieron acto de presencia. Empezaron a ladrar armando un escándalo de la leche así que decidí cruzar el río e irme.

    Después de aquella larga jornada aun tuve que prepararme la gallina. Lo que mas me costo fue desplumarla ya que normalmente hay que pasarla por agua caliente. Preparé una hoguera con la leña que recogí por los alrededores y me tome mi buena ración de gallina a la brasa. Se suele decir que la carne de gallina es muy dura pero para mi estaba buenísima.

    Los sucesivos días los dedique a pescar con la red que había traído y a descansar placidamente. Y como no para hacer gala a la fama de las tierras gallegas pase varios días a remojo por las lluvias que cayeron. La tienda de campaña no era de muy buena calidad así que aunque no entraba el agua si que traspasaba la tela una ligera humedad. Sabía que todo esto no eran mas que unas efímeras vacaciones, en mi mente todavía rondaba el recuerdo de lo sucedido en las ultimas semanas.

    Cuando ya llevaba allí ocho días una gran columna de humo procedente de La Guardia me recordó que tenía que empezar a pensar en lo que tendría que hacer en un futuro inmediato. A los dos días pude comprobar que ese futuro ya había llegado. Cuando fui a recoger la red que dejara la noche anterior para pescar, vi en la otra orilla a un par de kilómetros unas figuras. Cogí los prismáticos que siempre llevaba encima al igual que mi hacha y las observe. Pude distinguir cinco figuras tambaleantes, eran esas cosas. No se si me habrían ya que no parecía que se dirigieran justo hacia aquí. Pero el detalle de que se estuvieran acercando a una zona despoblada era signo de que algo las había atraído y ese algo seguro que era yo.

    Al día siguiente pude comprobar que los No Muertos sabían que estaba allí. Ahora ya no eran cinco sino siete y estaban justo pegados a la orilla y mirando hacia donde me encontraba. No se si me veían pero fijo que sabían que estaba allí. Desmonte mi campamento y recogí todas mis cosas. Al acabar me encontré con la desagradable sorpresa del aumento de mi equipaje. Como no sabía si me haría falta todo decidí llevármelo, ya habría tiempo de tirar lo que no necesitara. Me cargue la mochila a la espalda con la parrillas enganchada en ella y con las manos porteaba la bolsa de deportes y el hacha. Y así continué mi viaje por ese nuevo mundo en busca de un nuevo amanecer.
    Tuesday, April 18th, 2006
    6:44 pm
    ENTRADA 8
    Era una mujer aparentemente de unos sesenta años. A simple vista no tenía ninguna herida mortal, lo único que destacaba era un arañazo en el brazo derecho. La ropa la tenía echa jirones como si se la hubiesen intentado arrancar. De fuera de la caseta me llegaba el sonido de mas de esas cosas. La No Muerta se quedo quieta en medio de la puerta, lo único que hacía era gruñir. Cogí la bolsa con la red en la mano derecha y el hacha en la izquierda. Me dirigí hacia la puerta, cuando estaba a un metro escaso la No Muerta hizo el gesto de echarse contra mi. En ese mismo instante le di un bolsazo con todas mis fuerzas en la cabeza. Del golpe que le arree se cayo al suelo dejándome el camino libre, momento que aproveche para salir corriendo. Y menos mal que me escape en ese momento porque había cuatro No Muertos a escasos metros de la puerta. Si llegan a entrar todos no hubiese tenido escapatoria.

    Corrí como si estuviera compitiendo en la final de los cien metros lisos. Según pasaba por delante de las puertas de las tres o cuatro empresas que allí había, vi que todas estaban cerradas a cal y canto. Supongo que el ausentismo laboral en los últimos días fue del cien por cien en esta zona. Eche una mirada hacia atrás y vi que esos andrajos del infierno se habían quedado bastante atrás, así que me relaje y fui mas despacio. La calle por la que iba desembocaba en un camino de tierra de no mas de dos metros de ancho, lo suficiente para pasar un tractor. A esta altura de la calle estaba fuera del campo de visión de los No Muertos. Me metí por el camino avance unos cincuenta metros y salte para detrás de la tapia de una finca. Desde mi pequeño escondite estuve observando si algún No Muerto me había seguido. Uno de ellos apareció ante mi vista un par de minutos después de haberme escondido. Se paró en mitad de la calle, estuvo allí parado unos cinco minutos mirando para todos lados hasta que finalmente con paso lento se dio la vuelta y se fue por donde había venido.

    Dios que cerca había tenido a la muerte, hasta ahora mi contacto con esos seres nunca había sido directo. Lo mas cerca que estuve de ellos fue cuando apuntale el portal, pero claro había el portal haciendo de barrera. Estuve una hora allí agazapado, en todo ese tiempo solo vi al No Muerto que me siguió. Aproveche mi pequeño paréntesis para recapacitar sobre los errores que había cometido en mi primera misión en este nuevo mundo. Asome la cabeza por encima del muro y eche un vistazo al estado del río, la marea todavía estaba demasiado alta.

    Volví a comprobar si había moros en la costa, nada aparentemente todo estaba tranquilo. Cogí mis pertenencias y continué mi marcha, me dirigí hacia las casas que había estado observando a la ida. Estas estaban en las proximidades del “Forno do Duque”, unos trescientos metros mas arriba había tres o cuatro casas mas pero solo quería echar un vistazo en las que tenía mas cerca. La primera a la que llegue estaba totalmente cerrada y no tenía pinta de que estuviese nadie en ella en los últimos meses, seguramente fuese una casa de veraneo. Me acerque a la siguiente casa, esta si había estado habitada en los últimos tiempos. La ropa todavía estaba tendida, seguramente sus habitantes se habían marchado precipitadamente llevándose solamente lo necesario. Me acerque hasta la puerta, intente abrirla pero estaba cerrada. Las ventanas de la planta baja tenían barrotes de hierro para que nadie pudiese entrar o salir según se mire. Después de los últimos acontecimientos no tenía ninguna gana de entrar en una casa sin estar seguro de que estuviera vacía.

    Un sonido llego a mis oídos mientras estaba husmeando por las ventas. Era un sonido que me resultaba familiar, eran gallinas. Fui hasta la parte trasera de la casa y allí estaban cinco hermosas gallinas. Alguien les había abierto la puerta del corral y las aves ajenas a todo lo acontecido en las últimas semanas se lo habían pasado pipa picoteando por el pequeño huerto y bebiendo en un estanque con unos pececillos naranjas. Al lado del corral había un pequeño galpón, uno de esos en los que se guardan los aperos de labranza. La puerta estaba cerrada, justo cuado iba a abrirla algo me detuvo.

    Sangre, un pequeño reguero de sangre se adentraba en el galpón. Pegué la oreja a la puerta, nada silencio total. Di unos golpes en la puerta. Tampoco hubo respuesta. Según mi escasa experiencia en la temática de los No Muertos si hubiese uno dentro debería haber empezado a dar golpes en la puerta o por lo menos hacer algún ruido, pero de dentro no salía nada. Confiado por mis pensamientos abrí la puerta cuidadosamente. De repente una figura apareció a menos de un metro de mi. Salté hacia fuera y me coloque en posición defensiva con el hacha en alto. Las gallinas me miraban con cara de este tío esta como un chota. La figura seguía allí, pero entonces me di cuenta de que no tenía los pies en el suelo. Me acerque y abrí la puerta del todo. Creo que había encontrado a la persona que soltó a las gallinas. Era un hombre de unos treinta años con una profunda herida en su pierna izquierda. Se había suicidado, yacía colgado por el cuello de una viga del galpón, supongo que al ver lo que le había pasado se dio cuenta de que se iba a convertir en una de esas cosas.

    Justo cuando estaba a punto de pasar al lado de el para ver lo que había allí dentro sus brazos cobraron vida e intentaron agarrarme. Instintivamente me eche hacia atrás golpeándome con la cabeza contra la puerta. Caí al suelo, la vista se me empezó a nublar y me desmayé. No se el tiempo que pasé sin conocimiento, debieron de ser solo unos minutos. Aparentemente parecía la misma hora del día. El No Muerto seguía allí colgado gruñendo y pataleando. El cabrón estaba haciendo un ruido espantoso, iba a atraer a todos los No Muertos de la zona. Tenía que cargármelo, era el o yo. En ese instante me acordé de lo que decían aquellos soldados en la puerta de mi casa, en la cabeza hay que darles en la cabeza. Miré para el hacha, no el mango era demasiado corto tenía que darle con algo mas largo. Eché un vistazo hacia el interior del galpón, en una esquina había una azada. Me agaché y pasé con cuidado al lado del No Muerto. Una vez la tuve en mi poder me acerque a el por detrás, al estar colgado del cuello no podía darse la vuelta, así que aproveche para golpearle desde ese lado. Alce la azada y la descargue con todas mis fuerzas sobre esa inmundicia. Como el cabrón no paraba de moverse fallé y le di en el cuello. Aun así debí de romperle algo ya que sus movimientos se convirtieron en simples espasmos. Con la rabia que dio volví a golpearlo repetidas veces hasta que un boquete apareció en su cabeza por el que empezó a brotar una masa asquerosa que provoco tales arcadas que no pude contenerme y vomité. He matado a mi primer No Muerto.
    Monday, April 17th, 2006
    8:58 pm
    Entrada 7
    Mi idea inicial era la de estar uno o dos días acampado, pero el tiempo fue pasando y al final mi acampada duró once días. La primera noche que pasé acampado fue bastante dura, el frío era intenso aunque el saco de dormir me ayudo bastante a sobrellevarlo. Como tenía bastante miedo a que me vieran no me atreví a encender un fuego. Al levantarme por la mañana me puse inspeccionar la zona. A unos ciento cincuenta metros del campamento me encontré con un pequeño regato, al observarlo detenidamente me pareció que aquella agua no era del río. Cogí un poco de agua con la mano y la probé, era agua dulce. Estaba alucinando pero como podía tener tanto suerte, en mi vida había sido tan afortunado. Pero ahora el problema era el alimento, si tuviera una escopeta podría intentar cazar algún pato, pero ni tenía escopeta ni sabría utilizarla.

    Por la tarde le estuve dando vueltas y llegue a la conclusión de que me hacía falta una caña o una red para intentar pescar algo. Pero para eso tendría que arriesgarme a hacerle una visita a mis amigos los No Muertos. Me fui hasta el lado de isla que da hacia la costa y con los prismáticos estuve comprobando el terreno. La zona parecía despejada, aunque en las casas seguro que había alguna de esas cosas. Después de la euforia acumulada por encontrar agua y estar todavía vivo las dudas empezaban a inundar mi mente. Yo sabía que el miedo no tardaría en volver a aparecer, pero tendría que huir de el si quería seguir vivo. Me di la vuelta y volví a mi campamento con plan naciendo en mi cerebro.

    Esa noche ya la pase un poco mejor, mi cuerpo se iba adaptando a mis nuevas condiciones de vida. Cuando me desperté la marea estaba empezando a bajar aun tendría que esperar unas cuatro horas antes de emprender mi nueva aventura. Desayune abundantemente, lo comida empezaba a escasear pero iba necesitar muchas energías aquel día. Al cabo de tres horas considere que la marea empezaba a estar lista así que emprendí la marcha. Menuda pinta llevaba, al pasar por un charco de barro me había pintado la cara como los comandos que había visto en las películas. Pero en lugar de ir armado hasta los dientes lo único que llevaba era mi hacha, una pequeña navaja multiusos y una botella de agua.

    Cruce hasta tierra firme y comencé a ejecutar mi maravilloso plan. Mi idea era llegar hasta el muelle de atraque del Ferry que cruza a Portugal, ya que allí estaban las casetas de los marineros que pescan en el Miño. Al llegar al “Forno do Duque” (es una casa de piedra que imita a un castillo, en esta zona había un horno de los que se usaban antiguamente para hacer cerámica) me lleve un susto de muerte, primero oí un ruido que de pasos y de repente el hocico de un pastor alemán asomo por la red delimitaba el terreno de esta casa. Entre los ladridos, el pensar en los No Muertos y la fobia que le tengo a los perros casi me da un ataque al corazón. Continué la marcha, unos quince minutos mas tarde llegue hasta los astilleros de que hay en A Pasaxe. Por el camino estuve observando con los prismáticos las casas que había unos cuatrocientos metros mas arriba, aparentemente estaban vacías y no se veía a ninguna de esas cosas.

    Recorrí con sumo cuidado los últimos metros hasta llegar alas casetas de los marineros. Para mi fortuna el estado de conservación era mas que lamentable. Me paré delante de la puerta de la primera de las casetas, parecía bastante endeble y digo parecía por que me costo lo mío conseguir abrirla. Después de un buen rato de hachazos, patadas y empujones la puerta cedió. Como hubiese algún No Muerto por la zona seguro que me había oído. Entre con sumo cuidado, primero muy despacio con el hacha en alto hasta que se me fue aclimatando la vista. Por dentro el aspecto era tan descuidado como el exterior, había botes de pintura viejos tirados en una esquina, un par de motores fuera borda semidesmontados con todas las piezas que les faltaban desperdigadas por el suelo, desde luego el dueño de este chiringuito debía de ser un chapuzas de cuidado. En el fondo de la caseta estaba lo que yo andaba buscando, un montón de redes mezcladas con bollas cuerdas y sabe dios que mas cosas.

    Aquella red estaba mas liada que yo que sé. Al intentar tirar de ella para sacarla de allí se me engancho sin darme cuenta en unos palos, como no salía tiré con mas fuerza. Craso error, al tirar con tanta fuerza los palos se desplazaron tirando unas estanterías llenas de latas que al caer hicieron un secándolo terrible. Empecé a cagarme en todo lo que sabia por lo descuidado que había sido, pero afortunadamente la red se había desenganchado. Era demasiado grande para llevármela conmigo así que cogí la navaja y la corte como pude, una vez que la tenía preparada me di cuenta que no había traído nada para llevarme la red. Eche un vistazo y entre unos cartones encontré una pequeña bolsa de deportes sucia, seguramente la usaban para llevar algunos aparejos de pesca. Metí en ella la red y par de rollos de tanza. De repente una figura tambaleante apareció por la puerta.
    6:27 pm
    3:01 pm
    Entrada 6
    No llevaba ni recorrido ni doscientos metros y estaba reventado. Me fui refugiando detrás de las tapias que separaban unas fincas de otras y desde allí podía comprobar si algún No Muerto me seguía. Estuve haciendo esta táctica durante una media hora procurando no acercarme a las casas que desperdigadas por entre los campos. Llegue hasta una pequeña colina desde donde podía ver el camino que había recorrido, con los prismáticos pude comprobar que no me habían seguido. Me giré y contemple una maravillosa vista de la desembocadura del Miño. Allí estaban, las pequeñas islas formadas a lo largo de los años con los sedimentos arrastrados y depositados por el río. No era un mal refugio provisional. El problema estaba en si habría infectados en esa zona. No hay muchas casas en esa zona, lo mas cercano es el camping pero en esas fechas está cerrado. A un kilómetro y pico hay unas tres o cuatro casas pero están lejos de la zona por la que tengo pensado cruzar.

    Seguí mi marcha en dirección al río, este trayecto fue mas fácil de seguir ya que la vegetación en esta zona es mas frondosa. Aquí se aprecia bastante el abandono que han estado sufriendo los campos por las nuevas generaciones. Según iba acercándome una preocupación iba creciendo en mi cabeza. La marea, al estar en la desembocadura la acción de las mareas se hacen notar en unos cuantos kilómetros de río. Si estaba alta tendría que esperar unas horas a que bajara, puede que se pudiera cruzar igualmente pero me mojaría todo y estábamos en invierno. La suerte me volvió a sonreír, estaba empezando a subir la marea pero se podía cruzar casi problemas. En un par de zonas el agua me llego hasta la cintura pero mi carga se mantuvo seca. Al llegar al otro lado del canal que acababa de cruzar me agache detrás de unos juncos y con la ayuda de los prismáticos volví a comprobar por enésima vez si me seguían. Nada, todo estaba en calme.

    El hambre empezaba a hacer mella en mi pero no quería parar a comer hasta llegar a mi destino. Depuse de dos horas de caminata llegue al otro lado de la isla. Por lado el Miño me separaba de Portugal y por el otro un par de kilómetros de tierras semienlodadas y llenas de trampas naturales para esos No Muertos. Aquel lugar me sentí bastante seguro pero sabía que no podía quedarme mucho tiempo. La falta de recursos era mas que evidente, aunque estaba a los pies del río la potabilidad de esas aguas es nula. Para comer podía intentar cazar algún pato o otra ave de las que allí abundaban pero no creo que fuera capaz de hacerlo. Finalmente me decidí por una pequeña depresión entre los juncos que me permitió montar la tienda de tal forma que quedo prácticamente oculta desde tierra.
    11:58 am
    Entrada 5
    Llevo tres días encerrado en casa, desde las ventanas puedo ver cinco de esas cosas que no paran de hacer guardia ante mi puerta. O por lo menos eso es lo que a mi me parece, se mueven de un lado a otro recorriendo la fachada de la casa. De vez en cuando uno de ellos se para y mira hacia la casa, creo que en una de esas ocasiones me ha visto, y lo que he visto en sus ojos no me ha gustado nada. Creo que saben que estoy aquí pero están esperando a que la diversión en el punto seguro se acabe para venir a por mi. Dios creo que la mente me empieza a fallar, esas cosas no pueden tener semejante nivel de conciencia sino estamos acabados, o puede que ya estemos acabados.

    10 de febrero de 2006 el punto seguro de La Guardia a caído. Según fue amaneciendo el ritmo de los disparos iba decreciendo poco a poco, supongo que se le estaban acabando las balas. A eso de la una y media del mediodía los disparos cesaron por completo, en los horas siguientes escuche algún disparo supongo que algunos tuvieron la previsión y el privilegio de acabar sus vidas con un tiro y no en las manos de esas cosas. Lo mas terrorífico fueron los gritos, al cesar los disparos el silencio solo era roto por el monótono andar de esas cosas. Media hora mas tarde se escucho un gran estruendo de metal contra metal, las barreras habían caído. A partir de aquí empezaron los gritos, intente taparme los oídos con todo lo que pude pero no había manera de aislarme de esos sonidos. No se si era mi mente que los amplificaba por intuición o si realmente los oía. A las seis de la tarde todo ceso, creo que soy uno de los últimos supervivientes no solo de La Guardia sino también de prácticamente todo el Baixo Miño.

    Me quede como atontado, paralizado y sobretodo acojonado muy pero que muy acojonado. De momento todavía tenia electricidad, aunque no debería durar mucho teniendo en cuenta que lo que había pasado hoy aquí, seguramente estaba sucediendo o ya había sucedido a lo largo y ancho de todo el planeta. Poco a poco me fui recuperando de momentánea apoplejía, primero fui a comprobar mis vivieres. Un par de trozos de embutido, tres latas de calamares con distintas salsas, cinco latas de atún y toda el agua que necesitaba en el pozo. Los golpes en mi portal ya estaban sonando de nuevo, la hora de marcharme llegaba aunque tendría que pasar la noche en casa marcharme de noche sería un suicidio.

    A las ocho de la mañana estaba preparado para irme. El saco de dormir que según la etiqueta aguantaba –15 Cº, cuando llegue la noche y lo use lo comprobare no creo que valla a hacer tanto frío pero un par de grados bajo cero seguro que se alcanzan. También tenia preparada una pequeña tienda de campaña de dos plazas y una estupenda mochila en la que metí los vivieres, un poco de ropa dos linternas las pilas que encontré por casa. Por si acaso también llevaba una brújula que use un par de veces para colocar unas antenas parabólicas y unos prismáticos que había comprado en los chinos. Y por último cogí un hacha, no era muy grande pero seguramente haría falta. Al cargarme todo aquello en la espalda me di cuenta de lo que pesaba. Desde que acabe el instituto hace ya unos diez años mis practicas deportivas habían ido decreciendo hasta el nivel mínimo, es decir hasta la nula práctica de deporte. Teniendo esto en cuenta el día iba a ser muy pero que muy largo y muy pero que muy agotador.

    Me asome por ultima vez a una ventana para ver la calle, unos cien No Muertos estaban esperando para asaltar mi casa. Al estar la calle atrancada por los coches solo doce de esas cosas podían empujar el portal. Esto les retrasaba la entrada aunque sabe dios por cuanto tiempo. Viendo como estaba el panorama decidí escapar por el campo. No se si los No Muertos pueden saltar o sortear obstáculos de mediana altura, si su movilidad es los suficientemente reducida mi huida será posiblemente exitosa. En un par de kilómetros a la redonda son todo fincas, rodeadas de pequeños y viejos muros de entre medio metro hasta un metro y medio en algunas zonas. En medio de ellos serpentean varios camino de paso para tractores.

    Cogí mi mochila, sujete el saco y la tienda con las sujeciones que trae la mochila para ello, si tuviera un cayado con una concha podría emprender el camino de Santiago. Con ese pensamiento en mi mente y el hacha en la mano partí en busca de un destino que todavía debía averiguar cual era.
    Thursday, April 13th, 2006
    12:56 am
    Entrada 4
    Me quede un rato observando a esos seres, sobre todo uno que tenia una terrible herida en el cuello. No se porque no era capaz de apartar la vista de el, hasta que me di cuanta de cual era la razón. Conocía a ese No Muerto, bueno mas bien a la persona que era antes de convertirse en un No Muerto. Era un solterón que vivía unas cuantas casas mas abajo. Al darme cuenta de que aquellas cosas antes eran personas como yo me dejo un poco trastornado ¿y si me encuentro con un amigo o familiar? Era mejor no pensarlo.

    Un ligero escozor en mis partes traseras me quito de aquellos pensamientos y me recordó que me había cagado al ver al primer No Muerto. Empecé a levantarme con sumo y sin hacer ruido, o eso era lo que yo creía. No debí de ser muy silencioso ya que según di el primer paso unos diez No Muertos se giraron hacia mi y empezaron a gruñir. El resto de esas cosas que estaban allí al oír a sus compañeros de fechorías fueron acercándose hacia mi casa. En visto y no visto tenia una horda de No Muertos golpeando el portal y las rejas de las ventanas que daban a la calle. Como había estado durmiendo hasta tan tarde aun no había salido a la calle por lo que el portal estaba cerrado con llave. No sabia cuanto aguantaría, así que fui inmediatamente al baño a lavarme y cambiarme. Una horrible banda sonora de gruñidos y golpes me acompañaba mientras iba haciendo estas cosas.

    Mis pequeños dominios se componían de la casa y una finca de unos 400 m² que rodeaba a la casa por dos de sus lados. Los otros dos lados daban a la calle y aun callejón que llevaba a todos aquellos campos por los que jugaba de pequeño. Me puse a buscar en el sótano unos hierros que me parecía que tenia por allí. Al final los encontré detrás de no se cuantos trastos que allí había almacenados. Me dispuse a apuntalar el portal. En cuanto me acerque al portal esos malditos bastardos me debieron de oler, o sentir o lo que sea, pero se dieron cuenta de que estaba allí eso seguro. Los golpes y gruñidos aumentaron que me asuste de tal manera que casi me vuelvo a cagar. El portal quedo fuertemente apuntalado pero al ritmo que golpeaban acabaría cediendo, de eso estaba seguro, pero al menos estaba a salvo por poco de tiempo, quizá un par de días.

    Un poco mas calmado me metí en casa. La vivienda estaba situada en la primera planta y la buhardilla de la casa. En la planta baja estaba el garaje y la zona de lavandería. Me dirigí a una de las habitaciones desde la que se podía ver la carretera que llevaba al centro urbano. Con una sonrisa en los labios vi que no todos los No Muertos se estaban parando en mi casa, el ruido de disparos que venia del punto seguro los estaba atrayendo. Como buen soltero mi provisión de comida enlatada era bastante buena, latas de calamares, atún, mejillones, ensaladas varias, vamos un manjar. Por el agua no había problema, en la casa hay un pozo de cuando mis abuelos eran jóvenes y todavía no había agua corriente, el agua se sacaba con un caldero atado a una cuerda.

    Poco a poco los No Muertos que golpeaban mi puerta fueron descendiendo, supongo que el escándalo del punto seguro era mas atrayente que dar golpes a mi portal. A eso de las seis y media de la tarde cuando ya era prácticamente de noche ya solo quedaban dos bichos de esos dando golpes, el resto seguía pasando hacia el centro urbano. Aunque el alumbrado público funcionaba como si nada de aquello estuviera sucediendo, no quería llamar la atención, así que solo tenia encendida una pequeña lámpara de esas que se ponen en las mesillas de noche y que tenía enchufada a una prolongación de treinta metros que mas o menos me daba para moverme por casa. La verdad es que no tenía demasiado sueño aparte que el escándalo de esos bichos con mi portal y los disparos del punto seguro no inducían mucho el sueño. Creo que dormité un poco pero no estoy seguro.
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